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Seis retos por resolver con prueba piloto de transporte en Bucaramanga

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A pesar del optimismo que hay con la prueba piloto, hay varios aspectos que la propuesta de integración debe resolver para que el modelo se pueda implementar definitivamente.

Aunque los promotores de la prueba piloto para integrar al bus urbano con el Sitm afirman que en estos tres meses de operación los resultados han sido positivos, aún no es claro que esta sea la solución a la crisis del transporte público colectivo.

De la misma forma, no es seguro si será este el modelo que quedará establecido de forma permanente a partir de 2018.
Los transportadores reconocen que aún no se ha llegado al punto de equilibrio y las nueve rutas integradas que están en servicio podrían ser suspendidas si los resultados al final no son satisfactorios.

Aldemar Díaz, Subdirector de Transporte del Área Metropolitana, explicó que los transportadores y Metrolínea tienen hasta el 30 de noviembre para recoger datos y antes de finalizar el año deben presentar la propuesta de integración, que será evaluada por la entidad.
El plan debe decir explícitamente cómo será la integración, el proceso de recaudo y garantizar un buen servicio y un cierre financiero. Además, los beneficios deben ser tanto para el bus convencional como para Metrolínea.
Al respecto, hay al menos seis obstáculos o retos que se deben resolver.
1. Mejorar el servicio
Es lo más importante, mejorar el servicio, pero es un hecho que no se resolverán todos los problemas. Las quejas seguirán, sobre todo si se tiene en cuenta el estado de los buses, la forma como los trancones afectan la operación y la cantidad de trasbordos que seguirán haciendo los pasajeros.
Aún así, se destaca que la prueba piloto ha llegado a sitios donde el servicio era deficiente y los usuarios debían pagar doble pasaje o usar el transporte informal.
2. Cierre financiero
El gran reto de la prueba piloto es garantizar que tanto el bus convencional como Metrolínea sean rentables mientras garantizan un buen servicio.
Las rutas integradas son en teoría más eficientes, pues se reducen los kilómetros recorridos y se optimizan los buses disponibles, pero aún no se ha logrado el punto de equilibrio con estos recorridos.
Díaz Sarmiento explicó que uno de los requisitos para que el AMB le dé el visto bueno a la propuesta de integración es que haya cierre financiero.
3. ¿Reducción de buses?
Este es el punto donde quizás hay más división. El modelo del Sitm establece un proceso gradual de reducción del parque automotor de buses, donde casi la mitad de ellos deben salir de circulación.
Pero los transportadores se oponen a ello y esperan lograr con la integración un modelo en el que los cerca de mil buses urbanos que hay actualmente puedan seguir operando.
Según Díaz Sarmiento, eso no será tan fácil, pues con el modelo de integración la tendencia es a que se reduzcan las rutas y los buses necesarios.
4. División interna
Otro punto clave es la división entre los mismos transportadores. Hay un sector que se opone radicalmente a Metrolínea y otro que está promoviendo la integración, pues ven que es la única salida.
Díaz Sarmiento dijo que si en diciembre no hay otra solución, se debe seguir el plan original de ingreso del Sitm al Norte y Girón, con la consecuente reestructuración de rutas del sistema convencional.
5. El recaudo
En el sistema convencional, los transportadores se quedan con el 100% del recaudo, mientras que con Metrolínea los concesionarios de transporte reciben cerca del 70%. El resto va para el operador de recaudo (Tisa) y el Ente Gestor, entre otros.
Si se llega a dar la integración de ambos sistemas, se debe acordar antes cómo será el recaudo y la distribución de la tarifa, especialmente en las rutas integradas.
6. Control y validadores
Esto lleva a otro tema: ¿Cómo entrará Tisa en todo el esquema?
Actualmente el control de la flota y el proceso para que no se cobre doble pasaje se está haciendo de forma manual (con un operario en cada punto de integración), pero esto es ineficiente y da pie a que se cometan errores.
Lo ideal es que todos los buses tengan validador y torniquete, y que la gente ingrese con la tarjeta de Metrolínea a los buses.
¿Si esto es así, entonces quién pondrá los validadores? ¿Lo hará Tisa o los transportadores? ¿Cómo influirá esto en la distribución de la tarifa?
Ingreso del Sitm a Girón y al Norte
Otro tema es el ingreso de Metrolínea a Girón y al Norte. Los documentos que le dieron vida al Sitm son claros, Metrolínea debe cubrir al final de la implementación el 66% de la demanda de usuarios, pero los concesionarios dicen que no tienen cómo comprar más articulados y padrones.

La solución que se plantea es que al menos parte de la operación se haga con buses convencionales, siguiendo el modelo de la prueba piloto, pero habría que ver qué tan viable jurídica y técnicamente es esta posibilidad. Además, hay sectores que se oponen al ingreso del Sitm a Girón y al Norte de Bucaramanga.

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